Límites: la decisión más sabia para lograr una buena disciplina

“Disciplina” una palabra tan común, pero tan difícil de lograr en nuestros hijos. Una tarea, que al convertirte en mamá, adquieres para toda la vida.

Ser mamá representa una revolución en tu vida. Pero esa revolución no solo la vives tú, también tu bebé. Ambos crecen, aprenden y superan retos y dificultades.

El primer año del bebé es una etapa muy especial y muy distinta a las que le siguen, simplemente porque el pequeño ya empieza a dar su primeros pasos, a moverse por sí mismo y a querer probar todo y de todo, y a costa de todo.

¡Y es ahí! Justamente ahí cuando debes aprender a poner límites y aplicar la disciplina en tu hijo.

¿Te has puesto a pensar, como sería vivir en una sociedad sin límites? Sin importar que tan moderno sea nuestro mundo hoy en día, los límites existen, existen desde el momento en que formamos parte de una sociedad. ¡Imagínense!, nos sentiríamos locos perdidos y desbordados. Como seres humanos que somos, todos los días tenemos que poner límites sobre situaciones cotidianas que nos pasan en la vida misma,  es una  parte inevitable de nuestra existencia.

Existen todo tipo de límites, los que nos pone nuestro cuerpo, los que nos impone nuestra consciencia, los que nos impone la misma sociedad, los geográficos, los de la naturaleza, los del tiempo, pero te has puesto a pensar en tu papel de mamá, ¿cuál  es el propósito y para qué ponerles límites a tus hijos?.

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Photo credit: Alley

Te comparto algunos de los beneficios resultantes de saber poner límites en el momento adecuado.

  • Aprendizaje de hábitos y conductas adecuadas a su edad.
  • Beneficia el desarrollo de sentimientos: autonomía y seguridad en sí mismos.
  • Guía en su crecimiento personal: (si tengo límites y normas es porque se ocupan de mí).
  • Desarrollar sentimientos de pertenencia a la organización familiar y social.
  • Desarrollar sentimientos de autoestima cuando logra conseguir las metas que las normas o límites le presentan.
  • Desarrollar el autocontrol y la autorregulación.

Debes estar consciente de que el propósito a la hora de poner límites, es pensar que es una herramienta que permite mantener a tus hijos a salvo de las situaciones cotidianas que ocurren en el medio social, no es un método de control, ni eres una bruja, al contrario, te prometo que lo estás preparando mejor que nadie.

Los niños necesitan límites que les sirvan de guía para su conducta y propicien un desarrollo sano y la formación de una identidad madura y responsable.

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Photo credit: BNMK0819/Shutterstock

Es sumamente importante forjar un vínculo afectuoso, comunicativo y de respeto mutuo entre padres e hijos. Piensa en tu pequeño, en su edad, no es lo mismo ponerle límites a un niño de 2 años, que a uno de 8 o a un adolescente. Entonces, viene la pregunta del millón, ¿Cómo y en qué momento le podemos poner límites a los niños,  dentro de una crianza respetuosa?

Mamita: El momento, estoy segura que tu lo vas a encontrar, y te diré por qué, el primer límite se pone en cualquier situación que comprometa la seguridad y salud de tu pequeño (física, psicológica, emotiva, afectiva, académica, etc.) y seguramente tu lo vas a saber o a intuir, no por nada la frase “las mamás lo saben todo”.

¿Cómo hacerlo?

Siendo coherente. Cuando se trata de educar, es importante ser coherente. Si tu no respetas las normas, ni las consecuencias por consiguiente, tu hijo tampoco lo hará, eso es un hecho. Por ejemplo, si le diste un tiempo determinado a tu pequeño sin agarrar el iPad o la televisión, como consecuencia de un mal comportamiento suyo, asegúrate de cumplirlo. Si pones un castigo, por más ojitos tristes que veas o lágrimas de profunda tristeza por no poder encender el televisor, manténlo hasta el final.

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Photo credit:Cheryl Butler

Los castigos vacíos derrumban esa autoridad en la que tanto trabajas, y es difícil, lo sé, tengo el corazón de pollo, y no soy perfecta,  a veces también flaqueo en este tema, y bastan un par de ojitos tristes para que mi carácter seda, pero piensa siempre en que el único beneficiado con esos límites será tu pequeño, porque si tú no se los enseñas, dime, ¿quién más lo hará?.

Recuerda, que los niños aprenden observando a los adultos, especialmente a ti, su ejemplo a seguir número 1. Así que puedes asegurarte,  de que tu comportamiento pueda servirle como modelo, porque prácticamente, eso eres para el, tu pequeño te tiene en un  altar, y pase lo que pase, siempre serás la mujer más perfectamente imperfecta que le pudo haber tocado de mamá. Así que no lo olvides, sé congruente.

Castigo 

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Photo credit: parenting

El tema del castigo es algo muy delicado, nos encontramos en una época en donde nuevas generaciones optan por ni siquiera atreverse a dar un par de nalgadas a sus hijos, es respetable por supuesto, sin embargo yo tengo una visión algo diferente, por ello, podrán leer en el siguiente artículo, destinado únicamente a este tema tan controversial y tomar la decisión para la educación de sus pequeños, que mejor les parezca.

 

De todas maneras, si necesitas tomar alguna medida para disciplinar a tu hijo, puedes hacer que se quede un rato en silencio y sin jugar en otro lugar. A un niño de 2 o 3 años que ha estado pegando, mordiendo o tirando la comida, se le debe explicar por qué su comportamiento es inaceptable y por qué está recibiendo el castigo, llevarlo a otro lugar (una silla en la cocina o el pie de una escalera), que por supuesto no lo ponga en peligro y donde puedas tenerlo al alcance, y decirle que ese será el lugar designado especialmente para el castigo de quedarse un rato en silencio y sin jugar durante un minuto o dos, para que se calme y pueda pensar en las consecuencias que acabas de explicarle.

Por lo general, 1 minuto por cada año de edad es una buena norma para estas sanciones. También puede servir un tiempo más corto, pero alargarlo no añade ningún beneficio y a veces puede arruinar tus esfuerzos si el pequeño se levanta antes de que tu le indiques que el tiempo de la reflexión ha terminado.

¡Distráelo! 

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Photo credit: ParentsMagazine

Si tu pequeño es una pirinola exploradora que siempre intenta dirigirse hacia algún objeto que pueda ser peligroso o no apto para jugar, por lo que más quieras, dile con tranquilidad “No”, y apártalo de ahí, en ese momento puedes distraerlo con alguna otra actividad que pueda llamarle más la atención. Estamos hablando de pequeños de 2 o 3 años, en definitiva tú tienes el control mamita.

Es importante que no le pegues, ni abofetees, como te comente es una tema muy delicado, a esta edad los niños no pueden establecer una conexión entre el comportamiento y el castigo físico. El mensaje que le comunicas cuando le das un golpe, es que está bien pegar a alguien cuando estás enfadado. La Academia Americana de Pediatría (American Academy of Pediatrics) desaconseja que se pegue a los niños, pues esto no es más efectivo que otro tipo de castigo, como hacer que se quede un rato sentado en silencio y sin jugar en otro lugar.

Firmeza

400_8_top_discipline_mistakesEn cuestiones realmente importantes, cuando existe una resistencia a la obediencia, es hora de  aplicar el límite con firmeza. Los límites firmes se aplican mejor con un tono de voz seguro, sin gritos, y un gesto serio en el rostro. Los límites más suaves suponen que el niño tiene una opción de obedecer o no, puede incluso llegar a tomarlo como un juego. Esos límites son apropiados para cuando se desea que el niño tome un cierto camino.

 

 

La firmeza está entre lo ligero y lo autoritario.

Destaca lo positivo

Los niños son más receptivos al hacer lo que se les ordena cuando reciben refuerzos positivos. Algunas represiones directas como un “no” tajante, dicen a un niño que es inaceptable su actuación, pero realmente no le estás explicando por qué no puede o debe hacerlo, o cuál es la consecuencia de ese comportamiento inadecuado. En general, es mejor decir a un niño lo que debe hacer, antes de lo que no debe hacer. Se que es complicado, porque la mayoría de nosotras probablemente crecimos con ello, y aquí estamos, sin ningún trauma psicológico ni mucho menos, pero ahorita son tiempos diferentes mamita, tiempos que no podemos cambiar, pero si adaptarnos y preparar a los niños para ello; nuestros pequeños están propensos a demasiada violencia, tecnología, delincuencia, y muchos problemas sociales más.

Consecuencias de no poner límites

Cuando no ponemos límites a los niños puede dar lugar a graves consecuencias para su desarrollo, como:

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Photo credit: parenting
  • Faltas de respeto.
  • Baja autoestima.
  • Inseguridad y poca confianza en sí mismo.
  • Malas conductas.
  • Consecuencias para su futuro, como dificultad para adaptarse a horarios y exigencias laborales, poca responsabilidad, inmadurez, etc.

Los límites les sirven como una base para desarrollar su responsabilidad y la autorregulación de la conducta. Además les proporcionan seguridad, el niño sabe lo que tiene que hacer y sabe lo que ocurre si no lo hace y con ello se favorece una sana autoestima, así como el desarrollo de la autonomía y la confianza en sí mismo.

Poner límites es una manera de educar, de guiar y de hacerle entender al pequeño sobre lo que está bien y lo qué está mal en la vida. Por eso es importante hablarles desde una mirada y actitud positiva, profunda y consciente para que ellos puedan comprender y asimilar de forma interna por qué les pasa lo que les pasa y no que lo asimilen como una imposición por parte de sus padres sin llegar a comprender su verdadero significado.

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Escrito por

¡Hola! Soy Yara. Comunicóloga y Maestra en en Dirección y Gestión de Instituciones Educativas por profesión, y claro, blogger por diversión, amante de la buena risa, las aventuras, la lectura y el café. Me fascina bailar, y por supuesto, hablo hasta por los codos. Soy mexicana y soy muy creativa. Tengo 24 años y estoy comenzando con este rinconcito diseñado totalmente para ti mamita, te preguntarás ¿Por qué? … Sencillo, desde pequeña el tema de los niños y la maternidad han sido algo fascinante en mi vida, he tenido la fortuna de convivir todo el tiempo con los niños, en el trabajo y en casa, de analizarlos, comprenderlos, escucharlos y conocerlos, y no cabe duda que jamás dejarán de sorprenderme. El amor que tengo por los pequeños y lo mucho que han aportado a mi vida profesional y personal ha sido un parteaguas en mi camino. No soy la mejor maestra del mundo, conozco a alguien que si lo es (mi mamá), tampoco soy la voz de la razón, pero me dedico al sector de la comunicación y la educación y como sabemos, la información es poder. Así que si buscas a alguien que resuelva tus dudas, comparta sus experiencias, alguien que te inspire confianza y que tras su experiencia y conocimiento aborde temas de tu interés, déjame decirte mamita que estás en el lugar adecuado. ¿Me acompañas?

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