Educar la sinceridad en los niños

La sinceridad es una virtud y por lo tanto su logro debe ser uno de los hábitos que más trabajemos con los niños.

Muchas de ustedes se preguntarán ¿desde cuándo pueden y deben educarse determinados hábitos? y en el caso de la virtud a la que estamos haciendo mención, es vital hacerlo desde que los niños son pequeños, sí, a partir de los 3 años y hasta los 10, los niños viven la sinceridad de forma especialmente intensa  y al principio, se sienten inclinados naturalmente a ella. Cuando son pequeños, suelen tener una gran sensibilidad a decir la verdad y ser sinceros; no por nada el famoso dicho de «los borrachos y los niños siempre dicen la verdad», así es, durante la etapa infantil, el motivo fundamental por el que los niños son sinceros es porque, diciendo la vedad reciben el amor y la ayuda de mamá y papá, quienes no los juzgarán en ningún momento.

Más adelante, al tener uso de razón, comienzan a entender la importancia de la sinceridad y su valor moral: decir la verdad es bueno. Por supuesto la guía de su trayectoria serás tu mamita, serás tú quien le enseñe cómo hacerlo y si haces un buen trabajo, desde ese momento, los niños se esforzarán por vivir la sinceridad en su día a día.
En realidad la sinceridad como valor se desarrolla en tres contextos: hacia uno mismo, hacia los demás y hacia la sociedad en general.

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Photo credit: Merlijn Hoek

Existen muchas razones para fomentar este valor entre los niños. Empezando porque la sinceridad es necesaria para gozar de una óptima salud mental. Cuando un niño miente, se siente mal consigo mismo. También la sinceridad es imprescindible para establecer relaciones interpersonales en cualquier contexto al que nos enfrentemos  (el colegio, los amigos, familia, etc.). Si el pequeño se sincera con el adulto, éste también lo hará con el niño. A partir de ello se establecerá un fuerte lazo de unión entre ambos y por supuesto, los cimientos de una relación sana y estable con mamá y papá en la vida adulta.

Finalmente, la sinceridad promueve la convivencia en un entorno justo. Cuando las personas se caracterizan por ser sinceras, contribuyen al manejo y resolución pacífico de situaciones problemáticas. ¿qué mejor que empezar a trabajar este valor tan necesario con tu pequeño?

La intensidad con que se puede vivir la sinceridad dependerá de la capacidad del pequeño para reconocer lo que es la situación real. Se trata entonces de enseñar a los niños a distinguir entre la realidad y la fantasía, entre hechos y suposiciones, entre lo importante y lo no tanto. Ser sincero es ser honrado y justo en todas sus relaciones, empezando por la relación con uno mismo.

«La sinceridad y la verdad son las bases de toda virtud» (Confucio).

Vivir la realidad con alegría le permitirá a los niños una sana aceptación de su medio y una lógica expectativa sobre aquello que los rodea, de manera que las necesidades que puedan plantearse sean las reales y no las impuestas por su fantasía. ¿Que si es sano que los niños sean fantasiosos ? Sí, también es muy sano que tus pequeños tengan esa chispa de fantasía.  Los niños son conscientes del mundo real, pero a esas edades todavía les cuesta asimilarlo y aceptarlo tal como es. Por esta razón ellos en ocasiones crean un mundo donde todo es posible, permitido y solucionado. Es la etapa del pensamiento mágico de los niños, si te interesa averiguar más acerca de esta etapa y de la imaginación de los pequeños puedes dar click aquí.

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Photo credit: Merlijn Hoek

Sin embargo, en este artículo hacemos referencia a la sinceridad, la cual después de todo lo mencionado, no es otra cosa que expresarse con claridad, sencillez y veracidad. Se trata de no hacer suposiciones a la hora de relatar algo que requiere veracidad. Para las familias es muy importante transmitir este valor a los niños, sin embargo, también debo decirles que esto va de la mano con enseñarles esa delgada línea entre decir la verdad con respeto o hacerlo ofendiendo.

Aprender a decir la verdad es la base para adquirir otros valores tan importantes en la vida como la confianza, la bondad, la generosidad, la humildad, la responsabilidad, la justicia o la amistad. Sin embargo, es muy común que llegue una etapa en la que se tengan problemas con sus hijos relacionados con la sinceridad.

Por ello es importante saber por qué en ocasiones los niños no dicen la verdad:

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Photo credit: Planetamama
  • Pueden tener dificultad para distinguir entre lo que es fantasía y lo que es real, en estos casos no existe intención de mentir, sólo una incapacidad para discernir entre imaginación y realidad.
  • Conseguir algo que le interesa mediante la manipulación de la verdad.
  • Un nivel bajo de autoestima y confianza en uno mismo puede llevar al niño a mentir y así afrontar una realidad que le disgusta o inventar situaciones donde sea el héroe.
  • Obtener la atención de aquellos que le rodean.
  • Evitar un castigo por alguna falta cometida.
  • Defenderse cuando se siente amenazado.
  • Imitar el comportamiento de personas que son importantes para él. Antes de los 3 años, es muy complicado enseñar a los niños a ser sinceros porque aún no están preparados.

 

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Photo credit: xn--ebiespaa-j3a

El motivo de las mentiras te ayudará a conseguir la manera en que puedes corregir. Hacer un análisis de las causas que han provocado la mentira del niño hace que tú como mamá, estés en condiciones de analizar y tomar las medidas necesarias.

La sinceridad es un valor para la convivencia que requiere el esfuerzo y el compromiso de todos los miembros de la familia. Hasta en los momentos de mayor desánimo debe prevalecer la idea de que la mentira oscurece y la verdad alumbra, la mentira te cerrará puertas, mientras que la verdad te abrirá otras tantas.

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¡Hola! Soy Yara. Comunicóloga y Maestra en en Dirección y Gestión de Instituciones Educativas por profesión, y claro, blogger por diversión, amante de la buena risa, las aventuras, la lectura y el café. Me fascina bailar, y por supuesto, hablo hasta por los codos. Soy mexicana y soy muy creativa. Tengo 24 años y estoy comenzando con este rinconcito diseñado totalmente para ti mamita, te preguntarás ¿Por qué? … Sencillo, desde pequeña el tema de los niños y la maternidad han sido algo fascinante en mi vida, he tenido la fortuna de convivir todo el tiempo con los niños, en el trabajo y en casa, de analizarlos, comprenderlos, escucharlos y conocerlos, y no cabe duda que jamás dejarán de sorprenderme. El amor que tengo por los pequeños y lo mucho que han aportado a mi vida profesional y personal ha sido un parteaguas en mi camino. No soy la mejor maestra del mundo, conozco a alguien que si lo es (mi mamá), tampoco soy la voz de la razón, pero me dedico al sector de la comunicación y la educación y como sabemos, la información es poder. Así que si buscas a alguien que resuelva tus dudas, comparta sus experiencias, alguien que te inspire confianza y que tras su experiencia y conocimiento aborde temas de tu interés, déjame decirte mamita que estás en el lugar adecuado. ¿Me acompañas?

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