Conducta agresiva en niños ¿Cómo reconocerla y manejarla?

Pegar, morder, patalear, insultar… Cuando un niño pequeño, pierde el control y se vuelve agresivo, puede plantear un riesgo grave para sí mismo y para otros, incluyendo a los padres y hermanos.

Comencemos con…

¿Qué entendemos por agresividad infantil?

La palabra agresividad deriva del latín «agredi», que significa «atacar». Atacar o agredir implica que alguien está decidido a imponer su voluntad a otra persona u objeto, amenazando con causar o causando daño físico o psicológico. En el caso de los niños, la agresión suele presentarse de forma directa, como un acto violento contra una persona. Este acto de violencia puede ser físico (patadas, empujones, pellizcos, etc.) o también puede ser verbal, como insultos, ofensas o amenazas. Otra forma de agresión sería aquella en la que el niño ataca contra los objetos de las personas que se oponen a sus deseos.

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Photo credit: Supertics

 

Sin ir más lejos, hace poco salió escuche en la radio el caso de un niño de tan solo 8 años que apuñaló en la cabeza a su amigo de 5 años, porque no querer jugar lo que él quería. ¿Pueden imaginar, qué pasó por la cabeza de este niño? ¿Qué pensaba al momento de entrar a casa, tomar un cuchillo e ir directamente a clavarlo en la cabeza de su amigo? Este es un caso especialmente grave de agresividad por sus consecuencias, siendo más frecuentes casos más leves, aunque no necesariamente menos preocupantes.

Resulta sorprendente en la actualidad, lo pronto que aparece el comportamiento agresivo en niños y la falta de herramientas de los padres para reconducirlo. Los padres manifiestan no poder controlar a sus hijos de cuatro y cinco años de edad, mientras son agredidos verbal y físicamente. ¿En qué momento?

La explicación del comportamiento agresivo en los niños es compleja. No puede buscarse sólo en relaciones causa-efecto concretas o factores individuales o familiares. Debe contemplarse un marco más amplio.  Este análisis no es sencillo, esa es la realidad. Y una de sus causas más grandes es la crisis de valores que estamos viviendo en la actualidad.

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Photo credit: stemmit

La importancia de la familia en la conducta agresiva de los niños

Como lo hemos dicho en varios artículos anteriores, durante la infancia, la familia es el contexto que más influencia tiene sobre el niño. Las interacciones entre padres e hijos moldean la conducta agresiva, especialmente en lo que se refiere a la gestión de las consecuencias que se derivan de dicha conducta. O más bien, así debería ser. También es importante el tipo de disciplina que ejerzan los padres sobre sus hijos. En pleno 2019, es precisamente favorecido el comportamiento agresivo en niños  por una combinación de disciplina relajada y poco exigente con actitudes hostiles por parte de los padres.

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Photo credit: mejorescolegios

Aquellos que son poco exigentes hacen siempre lo que el niño quiere, pierden la autoridad por completo y la ceden al menor, accediendo a sus demandas. En apariencia le dan un gran margen de libertad, sin embargo cuando el pequeño hace algo que les desagrada su reacción es desproporcionada. Esta falta de coherencia termina instalándose de alguna manera en el niño, que desorientado, tiende a imitar el comportamiento desproporcionado de los padres cuando algo no le gusta.

Es de utilidad entender primero que el comportamiento es una forma de comunicación. Un niño que está tan abrumado y responde con violencia, no hay más, es un niño angustiado. No tiene la habilidad para manejar sus sentimientos y expresarlos de forma más madura. Puede que le falten habilidades verbales, o de control de impulsos, o de solución de problemas.

Hay que tener en cuenta mamita, que no existen niños violentos sino conductas agresivas. De esta forma, evitamos colocar al pequeño la etiqueta de violento o agresivo, que tiene importantes consecuencias para el concepto de sí mismo y su autoestima.

Hay niños más sensibles que otros, a los que les cuesta más regular sus emociones y tardarán más tiempo en conseguirlo.La intensidad con que cada niño siente las emociones es diferente. Los hay que toleran mejor que otros las frustraciones.

Es clave ayudar al niño a entender que existen otras formas de expresar sus enfados y para ello es fundamental el ejemplo de los adultos

La conducta agresiva en los niños es una clara señal de que necesitan ayuda para gestionar sus emociones. Y somos los adultos quienes tenemos que descubrir qué les ocurre y porqué. Sí, es parte de nuestra responsabilidad hacerlo, así como ofrecerles modelos de comportamiento respetuosos, por eso nadie dijo que ser padres es algo sencillo. Nadie se defiende si no es porque se sienta inseguro, con miedo, con una autoestima muy baja o imite un comportamiento adulto basado en respuestas violentas. Siempre he pensado que el primer derecho de un menor, debería ser el de la paz. Todos los demás se tambalean si éste no los sostiene y lo confirma  María José Lladó Sánchez, psicopedagoga del centro ACIMUT y orientadora psicopedagógica de la editorial Kolima.

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Struggle between two brothers

Los modelos sociales y familiares influyen en los niños. “Si los adultos abandonamos los comportamientos tóxicos, resolvemos los desacuerdos sin agresiones emocionales, como gritos o insultos y ponemos límites sanos sin utilizar castigos, el niño se comportará del mismo modo. Se trata de respetar la individualidad del niño, aceptar su proceso de maduración y acompañarle en el camino de su desarrollo como persona”, nos comparte la psicopedagoga y creo que después de ahondar sobre el tema con diversos psicólogos especializados en la materia, en definitiva este párrafo nos lo dice todo.

¿Cómo prevenir las conductas violentas en los niños?

Desde casa, podemos ayudar a los niños a manejar de manera adecuada el mal carácter que todos llevamos dentro. Algunas recomendaciones puedo resumirlas en los siguientes puntos, recomendados ampliamente por psicólogas infantiles y especializadas en temas de agresión.

  1. Escuchar música. El manejo de la respiración, la voz, el sonido y la música, es decir, la vibración sonora, funciona como terapia en casos de niños con conductas agresivas. Es recomendable escuchar música y cantar canciones con los niños. De hecho, a través de la musicoterapia se ha descubierto que hay melodías específicas para cada estado emocional que ayudan a reconducir las conductas agresivas hacia estados emocionales serenos desde donde los terapeutas pueden trabajar con el niño.
  2. Confianza absoluta para platicar de todo. Mostrar empatía con el niño cuando se enfada para que entienda que nos ocurre a todos, que es una emoción natural, pero que conviene aprender a controlar los arranques violentos por nuestro propio bienestar y el de los demás.
  3. Controlar sin excusa el uso de las famosas tablets y otros aparatos tecnológicos en casa.
  4. Enseñar con el ejemplo y favorecer un ambiente tranquilo donde los desacuerdos se resuelvan sin confrontaciones personales.

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    Photo credit: coachingclub
  5. Hacer ejercicio. Canalizar la energía de los niños con actividades físicas les ayuda a gestionar sus emociones.
  6. Explicar al niño la importancia del sueño y el descanso. El ejemplo de un adulto que respeta sus horas de sueño cada día y disfruta de su descanso porque entiende la importancia de hacerlo para su bienestar es la mejor forma de que los niños adopten la misma rutina de descanso nocturno.
  7. Sacar tu niño interior para recordar que hay comportamientos propios de la infancia. Los niños están en la edad de aprender y no pueden controlar las emociones de la misma manera que un adulto que ya tiene la experiencia de hacerlo; si a nosotros en ocasiones nos cuesta manejar las emociones, solo imagina el torbellino que es para un niño.
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Photo credit: Parents Magazine

Por ello, como mamás o profesionistas que nos dedicamos a la noble labor de convivir, enseñar y tener a cargo a más de un niño, nuestro papel es ayudarles en ese proceso de crecimiento personal, ofreciéndoles  alternativas para canalizar la ira, como buscar un lugar tranquilo hasta que regrese la calma o hacer alguna actividad, como escuchar música, pintar o simplemente estar un tiempo en soledad y silencio.

Puede ser un trabajo desafiante para los padres aprender a manejar a un niño con conducta agresiva y problemas conductuales. Sin embargo, los padres que son seguros, calmados y coherentes pueden tener mucho éxito en ayudar a los niños a desarrollar las habilidades que necesitan para regular su propia conducta.

Esto puede exigir más paciencia y disposición para probar técnicas diferentes que las que podría poner en práctica con un niño que controla normalmente sus emociones, pero cuando el resultado es una mejor relación y un hogar más feliz, bien merece la pena el esfuerzo.

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Escrito por

¡Hola! Soy Yara. Comunicóloga y Maestra en en Dirección y Gestión de Instituciones Educativas por profesión, y claro, blogger por diversión, amante de la buena risa, las aventuras, la lectura y el café. Me fascina bailar, y por supuesto, hablo hasta por los codos. Soy mexicana y soy muy creativa. Tengo 24 años y estoy comenzando con este rinconcito diseñado totalmente para ti mamita, te preguntarás ¿Por qué? … Sencillo, desde pequeña el tema de los niños y la maternidad han sido algo fascinante en mi vida, he tenido la fortuna de convivir todo el tiempo con los niños, en el trabajo y en casa, de analizarlos, comprenderlos, escucharlos y conocerlos, y no cabe duda que jamás dejarán de sorprenderme. El amor que tengo por los pequeños y lo mucho que han aportado a mi vida profesional y personal ha sido un parteaguas en mi camino. No soy la mejor maestra del mundo, conozco a alguien que si lo es (mi mamá), tampoco soy la voz de la razón, pero me dedico al sector de la comunicación y la educación y como sabemos, la información es poder. Así que si buscas a alguien que resuelva tus dudas, comparta sus experiencias, alguien que te inspire confianza y que tras su experiencia y conocimiento aborde temas de tu interés, déjame decirte mamita que estás en el lugar adecuado. ¿Me acompañas?

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