Valores de la infancia que nos urge recuperar

¿Recuerdas cuáles son los valores de tu infancia?  En la inocencia de nuestra infancia residen valores que dan un mayor sentido a nuestras vidas. Valores esenciales que hemos descuidado y olvidado.

Por eso, cuanto antes nos demos cuenta de lo que ocurre con nuestros niños, será mejor.

No existe un pasado mejor ni un futuro peor. Existe un presente, y es el que tenemos. Ni mejor ni peor, solo, diferente. Debemos entender y aceptar en qué mundo vivimos. Un mundo donde todo tipo de información la tenemos con solo hacer un click. Un mundo, donde los controles parentales son más complejos y hay que adaptarse a ellos. Sin embargo,  lo que sí está cambiando, desgraciadamente, es el uso de la única herramienta que de verdadera guía a nuestros hijos por un camino ético y adecuado: los valores.

Sí, por mucho que nos duela reconocerlo, el problema de los niños de hoy en día es la ausencia de valores.

¿Por qué nos urge recuperar los valores en la infancia? el problema de los niños de hoy en día es la ausencia de valores

Siempre han existido niños  abusivos. Siempre víctimas. Niños más tímidos y otros más extrovertidos. Niños más inocentes y otros más «despiertos». Niños que con 10 años intentaban ver esa película no apta para menores que tanto prohíben los adultos. O niños que en la esquina de la calle se insultaban e incluso llegaban a los golpes.

Sin embargo, los niños de antes, los que ahora ya son papás, los hijos que como yo estamos detrás de un monitor escribiendo acerca de valores, teníamos algo que empieza a fallar hoy en día con nuestros pequeños: una escala de valores. Algunos niños no saben ni qué es eso. No saben si quiera el significado de la palabra «valor». ¿Qué es perseverancia?, ¿Qué es empatía?, ¿Respeto?, ¿A quién o quiénes les debemos respeto?. Nos perdemos entra tantas escuelas educativas, tantas teorías, tanta tecnología, tanto estrés. Y encima ya no tenemos tiempo, tiempo de calidad como que el nuestros papás nos dedicaban. Tiempo para hablar de verdad con los niños, para interesarnos por lo que piensan, lo que sienten, tiempo para jugar con ellos, para leerles un cuento o contarles historias llenas de magia que dulcifiquen el mundo en el que viven, el mundo que nuestra generación les está dejando.

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Photo by Trinity Kubassek 

Debemos aprender a dar importancia a aquellas cosas que requieren realmente de nuestra atención: valores. Seamos honestas, alguien con valores, a pesar de sus tropiezos, sus dudas, su curiosidad hacia algunas «tentaciones», al final, sabrá continuar por buen camino, eso es seguro.

¿Cuándo comenzar con una EDUCACIÓN BASADA EN VALORES?

Ya, ya ahorita, entre más pronto mejor, los niños son esponjitas que absorben todo lo bueno y malo que les enseñamos y recuerda; como bien dice mi abuelita «árbol que crece torcido, jamás su tronco endereza», entonces ¿por qué vamos a permitir que crezca torcido, si está en nuestras manos enderezarlo a partir de ya?.

Entre los cuatro y los doce años «la madurez de la infancia», los niños poseen una disposición natural a desarrollar una intensa actividad, siendo el periodo óptimo para educar hábitos intelectuales y de conducta, que les forjarán su futura personalidad de adultos.

Es la conocida «edad de oro de las virtudes», que si la sabes aprovechar, te prometo que te evitará gran parte de los problemas comunes en la adolescencia.

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Photo credit: pixabay

Y para que no quede duda, aquí tienes una lista con los valores que siempre deben reinar en el hogar y que en la actualidad nos urge recuperar:

  • Respeto

Y no me refiero al respeto traducido como miedo hacia los padres. No se trata de usar el castigo físico. El respeto se consigue con vínculo, con ejemplo y con respeto. Pero también con normas y límites muy claros. Si los niños observan que mamá pone límites y se mantiene firme con sus decisiones, evidentemente no perderá credibilidad.

Y por supuesto, el pequeño comenzará a conocer el respeto hacia los demás. Respeto a sus iguales.

Que comprendan la frase «no hagas al otro lo que no quieres que te hagan a ti». Así de simple.

  •  Empatía

Es cierto que hay niños que incluso nacen con una chispa o con una «estrella», como dice mi tía, algunos más que otros, pero la empatía también es cuestión de convicción y definitivamente también puede fomentarse. ¿Cuál es mi consejo? Utiliza mucho la comunicación mamita. Pero la comunicación de emociones, esa comunicación tan complicada de enseñar en ocasiones. Tal vez, las personas con poca empatía es porque en el fondo tienen problemas para reconocer y canalizar sus emociones. Practica y ejercita la inteligencia emocional con tu pequeño. Sí, tu hijo debe enfrentarse a todas las emociones: debes dejar que esté triste, que esté enfadado, que se sienta frustrado, que tenga miedo y por supuesto, alegría. Que aprenda a identificar cada una de sus emociones, que las conozca, porque ese auto conocimiento será la clave para que tu pequeño crezca con raíces firmes.  Si necesitas ayuda, te comparto un pedacito de esta película, que en lo personal, considero es muy buena herramienta para comenzar con todo el conocimiento de nuestras emociones en un lenguaje cotidiano.

 

  • Tolerancia

Tu pequeño debe aprender desde temprana edad a convivir con el resto de una manera afectiva. Seguro que más de una vez ha salido de la escuela quejándose por cualquier situación de alguno de sus compañeros. Y ahí es donde entras tú. Si la queja no es por un comportamiento agresivo, si es solo porque no le gusta cómo juega o cómo habla, si es porque no le gusta su forma de explicar las cosas, ahí estás tú para explicarle que es un deber respetar la forma de ser de los otros.

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Photo credit: pixabay

– Coherencia. No puedes exigir algo a tus hijos que tú no cumples. Y esa es tu regla de oro mamita.  O pedir una cosa y al día siguiente otra totalmente diferente. Usa el sentido común, de no ser así, nosotras mismas caemos en la contradicción.

Sinceridad. Si eres el primero que miente a tu hijo, él entenderá que la mentira es algo aceptable. Ante todo, debes conseguir que entienda que la sinceridad te hace sentir bien contigo mismo y con los demás. La sinceridad es una virtud y por lo tanto su logro debe ser uno de los hábitos que más trabajemos con los niños.

– Gratitud. Ser educado, no es lo mismo que ser agradecido. Ser agradecido ayudará a tu hijo a potenciar la amistad. Todo puede ser aprendido y la capacidad de experimentar el agradecimiento es una parte de tu carácter que siempre puede mejorarse si lo motivas a practicarlo. Ser agradecido es una cualidad que todos admiramos en el carácter de los demás, ¿verdad? Para ello no hay razones, ni excusas. Y la mejor forma de inculcar este valor es el ejemplo. ¡Empieza ahora mamita! y en unos años verás los resultados de tan sencillo, pero importante valor.

«Tal vez la gratitud no sea la virtud más importante, pero sí es la madre de todas las demás.» -Marco Tulio Cicerón-

– Humildad. Muchos de los problemas de hoy en día, relacionados con la violencia infantil, tiene que ver con la prepotencia, la falta de humildad. Son niños que o bien quieren llamar la atención de forma desesperada por una ausencia tremenda de cariño, o porque han sido tan sobrevalorados y sobreprotegidos, que se creen de verdad por encima de los demás. ¡Cuidado!. Nadie es más ni menos. Y todos cometemos errores. La grandeza está en saber reconocerlos, que nada tiene que ver con agachar la cabeza en absoluta sumisión. Es lo que tu hijo debe entender.

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Photo by Porapak Apichodilok

Sin duda, podría pasarme otro par de horas escribiendo acerca de muchos otros valores importantes que existen: el esfuerzo, la perseverancia, equidad etc. Pero tal vez, los que acabamos de mencionar son de los valores esenciales que como sociedad nos urge recuperar.

No esperes que ni el colegio ni los maestros se encarguen de todo esto. No son ellos. No es su tarea. Eso se aprende en casa. Eres tú quien debe enseñar a tu pequeño a respetar , tolerar y a mostrar empatía hacia los demás. Cuando son pequeños, puedes utilizar el juego como herramienta. Juega con él y enséñale mediante juegos esos valores que tanto nos urge recuperar.

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Escrito por

¡Hola! Soy Yara. Comunicóloga y Maestra en en Dirección y Gestión de Instituciones Educativas por profesión, y claro, blogger por diversión, amante de la buena risa, las aventuras, la lectura y el café. Me fascina bailar, y por supuesto, hablo hasta por los codos. Soy mexicana y soy muy creativa. Tengo 24 años y estoy comenzando con este rinconcito diseñado totalmente para ti mamita, te preguntarás ¿Por qué? … Sencillo, desde pequeña el tema de los niños y la maternidad han sido algo fascinante en mi vida, he tenido la fortuna de convivir todo el tiempo con los niños, en el trabajo y en casa, de analizarlos, comprenderlos, escucharlos y conocerlos, y no cabe duda que jamás dejarán de sorprenderme. El amor que tengo por los pequeños y lo mucho que han aportado a mi vida profesional y personal ha sido un parteaguas en mi camino. No soy la mejor maestra del mundo, conozco a alguien que si lo es (mi mamá), tampoco soy la voz de la razón, pero me dedico al sector de la comunicación y la educación y como sabemos, la información es poder. Así que si buscas a alguien que resuelva tus dudas, comparta sus experiencias, alguien que te inspire confianza y que tras su experiencia y conocimiento aborde temas de tu interés, déjame decirte mamita que estás en el lugar adecuado. ¿Me acompañas?

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